mac.criminalistica(arroba)gmail.com Criminalística en Colombia: julio 2012criminalistica en colombia
EXPERTOS CONTAMINADORES DE LA ESCENA DEL CRIMEN


Se escuchan unas detonaciones producidas por arma de fuego e inmediatamente el ruido de una motocicleta que se aleja a toda velocidad. Una persona queda tendida sobre el pavimento. En segundos la calle se llena de curiosos que se acercan corriendo, en bicicletas, en motos y, casi encima del cadáver, se aglomeran para ver quién es la víctima. O simplemente para alimentar su morbo. Quince minutos después llega una patrulla de la policía compuesta por dos uniformados que no querían estar allí pero no tienen más remedio que atender el “casito”. A empellones van alejando a ese montón de curiosos que de repente se ha convertido en una multitud. Luego de intercambiar insultos y miradas agresivas con los curiosos, los policías logran extender una cinta amarilla con la cual pretenden acordonar la escena del crimen. A continuación hace aparición un grupo de policías en traje de civil que sin ningún problema y sin ningún miramiento ingresan inapropiadamente a la ecena, se acercan al cadáver, toman unas fotografías, mueven el cuerpo hacia un lado y otro para localizar y contar las heridas, tratan de voltearle los bolsillos y con cierta dificultad logran sacarle la billetera de la que extraen documentos de identificación. Una vez logrado lo que se proponían, los policías de civil se retiran con la misma suficiencia con que entraron. De repente se escucha un grito de dolor y una mujer traspasa velozmente el área acordonada, abalanzándose sobre el cuerpo inerte que yace sobre el pavimento. Los policías no pueden (ni quieren) hacer nada, pero al cabo de un buen rato deciden que es mejor retirar a la mujer y esperar a que llegue el equipo técnico que procesará la escena del crimen. Si el homicidio tuvo ocurrencia en una ciudad capital, el equipo técnico estará integrado por cinco o seis investigadores de criminalística. Si ocurrió en una pequeña ciudad, el equipo se reduce a dos personas que se deben multiplicar para medianamente cumplir con las tareas propias de la inspección a cadáver y al lugar de los hechos.




EN TORNO A LA IMPUNIDAD

Aunque casi siempre el común de los colombianos solemos confundir los términos, existe una gran diferencia entre LEY y JUSTICIA. La ley, en lenguaje coloquial, se crea para que invisiblemente, como el Espíritu Santo, esté en todas partes regulando conductas y comportamientos de las personas. La justicia… bueno, la justicia surge de la aplicación de la ley. Si la ley es invisible, la justicia debe ser ciega. Sin embargo, en la Colombia actual y en la de todos los tiempos, se ha impuesto que los ciegos sean los administradores de justicia. Es que no pasa día sin que los medios de comunicación den cuenta del hecho –ya no extraordinario- de un delincuente que es capturado en flagrancia por la comisión de cualquier delito y a los pocos minutos es puesto en libertad gracias a la acuciosidad de un abogado defensor que encuentra la manera de recordarle al juez de conocimiento que existen los tecnicismos y otras arandelas de las que se puede echar mano para no complicarse la vida. La vida jurídica del caso, claro está. Los que todavía perdemos el tiempo con los noticieros radio y televisión fingimos asombro ante esas situaciones. Sin embargo, la impunidad ya no asombra a nadie en este país del Sagrado Corazón.