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CADENA DE CUSTODIA (1)

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Observación del lugar.
Cuando el técnico investigador que va a realizar el procesamiento de una escena del crimen debe estar preparado, no solamente con las herramientas e instrumentos y trajes adecuados que indican los protocolos, sino para una observación más allá de la corriente, pues allí podrá encontrar elementos que pueden ser observados sin mayor esfuerzo pero también elementos que requieren vista aguda y una búsqueda minuciosa utilizando las diferentes técnicas ya vistas en otro capítulo: en espiral, en cuadrícula, punto a punto, etc.

Nada debe escapar al ojo del que explora la escena del crimen en búsqueda de Elementos Materiales de Prueba y Evidencia Física (EMP y EF). Por eso es importante no andar de manera apresurada ni haciendo gala de improvisaciones. Es importante, entonces, hacer primero un registro fotográfico y videográfico de toda la escena tal como se encontró, para dejar plasmado cómo fue dejada por el autor o los autores del hecho criminal. Luego se procederá a buscar cada uno los EMP y EF y a ubicarlos dentro de la escena, utilizando marcadores o numeradores que indiquen el orden en que fueron encontrados. No obstante, en una escena de homicidio, sin entrar a considerar los elementos que se hallen primero, el cadáver será la evidencia número 1 y será ese numerador el que se coloque junto al cuerpo. A cada evidencia hallada debe hacérsele un registro fotográfico y videográfico con su correspondiente marcador o numerador, haciendo una toma macro y otra con relación a un elemento del lugar que conserve una posición fija: una pared, una puerta, un tomacorriente o interruptor, etc. Esto se hace para posicionar el EMP y EF en relación con la escena y poderlo ubicar posteriormente en el mismo lugar, si fuere necesario llevar a cabo una reconstrucción material de la escena.

Dentro de la escena del crimen no todo elemento es susceptible de convertirse en EMP y EF. Tomemos como ejemplo la escena de un asalto con arma de fuego en un supermercado. El lugar de los hechos lo constituirá todo el supermercado, siendo la escena del crimen el área de la caja registradora donde se cometió el ilícito. En este caso no sería pertinente considerar todo lo que se encuentre dentro del establecimiento comercial como EMP y EF. Es más: no sería pertinente considerar el área de otras registradoras en donde no hayan intervenido los autores del hecho. Ya en la escena del crimen o área concreta donde se llevó a cabo el asalto (que debe estar rigurosamente acordonada) los EMP y EF serían los que se capten con la vista y la observación minuciosa. Recuérdese que algunos de esos elementos están constituidos por la evidencia traza, partículas que escapan incluso a la mirada atenta del técnico investigador. ¿Qué se podría descartar, de entrada, como EMP y EF? Lo que está dentro de las gavetas del mueble donde reposa la máquina registradora, excepto cuadernos o libretas de notas donde podrían haber anotaciones que vinculen a la persona encargada de esa área con los asaltantes. Esto, claro está, es sólo un ejemplo ilustrativo, pues la realidad exige otro tratamiento y cada caso es diferente a los demás, no importa que esté integrado por los mismos aspectos esenciales.

Recolección, embalaje y traslado de los elementos

A continuación se procede a la recolección y embalaje de los EMP y EF. Dependiendo de la naturaleza del elemento se usarán los instrumentos de recolección con sus características especiales: pinzas, escobillones, recogedores, etc. Cada elemento se embala por separado en bolsas de papel, bolsas plásticas, cajas de cartón, contenedores de plástico o de metal, según la naturaleza del elemento. Por ejemplo: Si se recolectan vainillas, proyectiles y cartuchos, se pueden embalar en tiras plásticas (como las que utilizan para empacar dulces) sellando en un espacio de la tira cada una de las vainillas, proyectiles o cartuchos de tal manera que no queden en contacto. También se pueden embalar haciendo envolturas con papel no impreso de cada uno de los elementos antes nombrados, los cuales se numerarán en el orden en que fueron encontrados y luego se introducirán todos en una bolsa plástica o de papel, no importa el material en este caso.  Se hace énfasis en que el papel no sea impreso para evitar contaminaciones, pues la tinta contiene plomo y otros químicos que están presente también en la pólvora de los cartuchos, lo que podría generar un resultado equívoco. De otro lado, hay que anotar que esta forma de embalaje se hace por cuanto los elementos son todos de las mismas características y no sería práctico que al recoger diez vainillas, por ejemplo, se tuvieran que iniciar diez cadenas de custodia. La salvedad a 
esto se daría cuando en la comisión del delito se utilizaron armas de diferentes características o calibres: un revólver calibre 32, otro calibre 38, una pistola 9mm y una pistola 7,65mm. En este caso sería necesario hacer una selección por calibres y originar tantas cadenas de custodia como grupos de vainillas resulten. Los ejemplos son varios y es el conocimiento y experiencia del técnico que recolecte los EMP y EF lo que determine cómo hacer el embalaje.

La norma dice que los elementos biológicos como saliva, sangre, sudor, semen, tejido cutáneo y todo lo que se desprenda del cuerpo, debe ser embalado en bolsas de papel. Desde luego que antes de hacerlo es preciso someterlos a un proceso básico: los fluidos biológicos, como la sangre, se recolectan utilizando material absorbente, siendo los copos de algodón lo más recomendable. Una vez recogida la muestra hay que someterla a un procedimiento de secado natural, a la sombra y con temperatura del medio ambiente, evitando al máximo cualquier factor de contaminación. Luego la muestra se introduce en un recipiente similar a un tubo de ensayo con tapón que, para efecto del transporte hasta el laboratorio oficial, puede ser guardado en una bolsa de papel manila o similar.

El embalaje de macroelementos tales como vehículos, maquinaria pesada, barcos, aviones etc. no se embalan sino que se hace un registro fotográfico y videográfico del elemento, siguiendo los protocolos correspondientes y fijando con claridad las identificaciones (placas, plaquetas en el motor, series grabadas en el motor y en el chasis) para así precisar la unicidad de dicho elemento.


El siguiente paso es el rotulado y diligenciamiento del registro de continuidad en formatos oficiales y que no pueden ser modificados en su aspecto. El rótulo debe contener el número de caso (en Colombia se ha generalizado el término “Número de SPOA”, sigla que alude al Sistema Penal Oral Acusatorio), sitio exacto donde se halló el elemento, fecha y hora, persona a quien se le encontró, delito al que se vincula, descripción clara y precisa del elemento, cantidad, orden con relación a las demás evidencias encontradas, tipo de medida (de longitud, capacidad, peso), tipo y servidor de policía judicial que realiza la diligencia de embalaje. Este rótulo se adhiere al contenedor buscando que sirva como contra-cierre de seguridad del contenedor.

La hoja de registro de continuidad de Cadena de Custodia debe incluir en su diligenciamiento el nombre e identificación de las personas que realizaron el hallazgo, recolección y embalaje (que en lo general sólo es una), el tipo de embalaje utilizado, la descripción del elemento (que debe coincidir textualmente con la que se hizo en el rótulo), la fecha y hora en que cada servidor de policía judicial actuó, el nombre de ese servidor y su identificación y la calidad en que actuó.

Sobre decir que los dos documentos antes descritos no pueden llevar tachones, borrones, enmendaduras o cualquiera otra forma de alteración en lo escrito y que lo que allí se describe debe coincidir en todo con el EMP y EF que se ha guardado en el contenedor.

El paso final es el traslado al Almacén General de Evidencias. En el caso del CTI están ubicados en las capitales sedes de las Direcciones o Sub-direcciones seccionales, en las ciudades capitales. Pero, teniendo en cuenta que en algunas ocasiones no es posible trasladar inmediatamente los elementos al Almacén General, existen en cada Unidad de Policía Judicial Almacenes Transitorios donde los EMP y EF no pueden permanecer por más de 36 horas. El transportador de esos elementos no necesariamente debe ser quien lo halló, recolectó y embaló; lo puede hacer cualquier servidor de policía judicial, siempre bajo su responsabilidad.

La Cadena de Custodia se rompe cuando el contenedor es abierto por desconocimiento del procedimiento (lo que echaría a perder la calidad de elemento probatorio o evidencia), por razón de análisis o por orden judicial cuando aún no ha sido analizado en el laboratorio o cuando, habiendo sido analizado, es re-embalado por el perito que lo estudió.

La Cadena de Custodia tiene fin cuando el juez de conocimiento ha ordenado la destrucción del elemento, caso en el cual sólo quedan los documentos que la soportaron. Sin embargo hay un caso excepcional en el que el servidor de policía judicial puede destruir el EMP y EF sin autorización del juez: cuando se trata de explosivos (petardos, granadas, tacos, mechas, estopines etc.) los cuales deben ser destruidos en el lugar de hallazgo o en sitio seguro previsto para ello y siempre por un experto en explosivos.

En la práctica, la Cadena de Custodia exige el cumplimiento de una serie de pasos que no se pueden obviar, pues ello significaría falencias que repercutirían de manera contundente en las decisiones judiciales. Sin embargo, como se dijo antes, el desarrollo de esos pasos depende del caso y de las características de los elementos en custodia.

Mac Venegas