Por Juan Carlos Díaz
INTRODUCCIÓN
Trujillo, uno de los 42 municipios del Departamento del Valle del Cauca, ubicado al noroccidente de la Cordillera Occidental de Colombia y a 116 kilómetros de Cali, nace como producto de la colonización paisa del principio del siglo XX.
Es fundado -al parecer- por ex convictos y desmovilizados de la guerra civil de los Mil Días, que asoló al país y a Panamá (que en ese entonces era un Departamento de Colombia), entre 1899 y 1902.
Luego de que en 1930 adquiere la jurisdicción municipal, Trujillo -en donde predomina el cultivo del Café- desde el 9 de abril de 1948 hasta enero de 1980, se vio envuelto en una lucha por el poder político local que ocasionó que líderes políticos del partido conservador terminaran sacrificando las vidas de cientos de pobladores.
Esa época termina con la muerte del líder político conservador Leonardo Espinosa que posteriormente es inmortalizado en la novela del escritor y periodista Gustavo Álvarez Gardeazábal: “El Último Gamonal“.
Pero es entre los años 1986 y 1994 donde el Municipio de Trujillo, conjuntamente con las poblaciones de Bolívar y Riofrío, viven una larga cadena de crímenes de manera extrema, brutal y sanguinaria, que hoy es conocida como la “Masacre de Trujillo”.
Allí 342 personas son víctimas de homicidio, tortura, detenciones arbitrarias y desaparición forzada, en donde se ven involucrados diversos actores como la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, ELN, los carteles de la droga, los grupos de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, la Policía y el Ejército de Colombia, así como las facciones políticas del orden local y regional.